…and love what you do.

Esta es una frase que conozco desde hace mucho tiempo y estoy seguro que tú también la habrás escuchado alguna vez:

Haz lo que ames y ama lo que haces.

¿Cómo se puede decir tanto con tan poco?

Lamentablemente no importa cuantas frases de gurú conozcas, no importa cuántos consejos te den tus conocidos, no importa con cuántas experiencias te intenten ilustrar, la mejor forma de asimilar completamente un conocimiento es viviéndolos y llegando tú mismo a esa conclusión.

Aunque suene contradictorio te voy a contar:

Mi frustrante experiencia

No lo hago para enseñarte, sino para que cuando te pase a ti, sepas identificar el problema.

Llevo ya dedicándole un par de meses a cambiar mi estilo de dibujo para hacerlo más “comercial”. Tal vez lo hayas notado. Al principio estaba completamente ilusionado, pero con el paso del tiempo mis ánimos se iban enfriando y algo comenzaba a fallar. Cada vez me resultaba más y más difícil sentarme a dibujar hasta que finalmente no cogía el lápiz ni para escribir.

No sabía que me pasaba. ¿Necesitaba descanso? ¿Me exigía demasiado? ¿No aprendía tan rápido como deseaba?

Durante un tiempo le di vueltas a la cabeza. Creía que lo que me pasaba era que, al estar aprendiendo una nueva forma de dibujar, no me terminaba de sentir cómodo. Esta nueva forma se basa más en la pintura que en el dibujo, y como tal, trabajo con manchas en vez de con líneas.

Como asiduo lector de cómics y autodidacta, mi mente siempre ha pensado en líneas y me cuesta mucho cambiar el chip para aprender otras maneras.

Después de creer ingenuamente de haber descubierto el motivo del porqué me resultaba cada vez más difícil sentarme a dibujar, volví a la mesa de dibujo con renovadas energías. Sólo tenía que esforzarme, después de todo el aprendizaje funciona así. Si te das la vuelta ante el primer obstáculo nunca avanzas.

Pero algo fallaba.

Después de varios días de trabajo la molesta sensación de pesadumbre volvió. ¿Qué me ocurría? ¿No había dado con el problema? ¿Es que acaso no basta con esforzarse?

Exacto, no basta con esforzarse

Simplemente no me gustaba lo que hacía. Sí, es cierto que a veces conseguía buenos resultados e incluso estaba orgulloso de ellos, pero simplemente no disfrutaba del proceso de dibujo. Dibujar era bastante molesto y aburrido.

Verás, antes, realmente acababa enamorado de mis dibujos. Muchas veces me sorprendía escabulléndome de mis tareas para ojear el dibujo que había terminado de hacer. Y al verlo no podía dejar escapar una sonrisa.

Durante los días de pesadumbre, en los que ni siquiera me planteaba coger el lápiz, frecuentemente recordaba esos dibujos que realmente disfrutaba de hacer. Y me sentía molesto con migo mismo porque anhelaba volver a una forma de dibujar menos “comercial” y “profesional” con menos “salidas laborales”

Estaba convencido en cambiar mi estilo de dibujo, lo que era, lo que me identificaba, mis instintos. Estaba convencido en cambiarlo por algo que contentase más a los demás. Y no era feliz.

Por fin dije basta.

Llevaba casi un mes sin apenas dibujar nada, centrándome en otras tareas, olvidando el dibujo.

Me senté y dibujé como a mí me gusta.

Con mis reglas.

Con mi estilo.

Me encantó.

Y no pude evitar que viniese a mi mente:

Do what you Love, and Love what you Do. Haz lo que ames, y ama lo que haces.

Esto es, finalmente, la enseñanza más importante que te pueden dar en tu vida.

Si no amas, si no disfrutas lo que haces, ¿Para qué lo haces?